CONOZCA
NUESTRA HISTORIA
Lo
que comenzó siendo un lugar para el descanso familiar,
construido y ambientado por Jorge e Ivon Bravo en el estilo arquitectónico
andino, respetando celosamente el entorno y rescatando algunas
técnicas y acabados ya en desuso, se convirtió en
posada que ofrece a sus huéspedes unas instalaciones en
completa armonía con el ambiente del bosque nublado donde
estamos inmersos.
La
decisión de dedicarnos a la nueva profesión de
posaderos nos vino después de oír la repetida
recomendación de todo quien venía a visitarnos,
con la común expresión de “...esto es para
quedarse”, la que se convirtió en nuestro lema:
“ESTANCIA
LA BRAVERA …para quedarse.”
Dos
experiencias colaboraron definitivamente a esta decisión:
una, cuando una mañana muy temprano salí a buscar
un trabajador vecino que venía a instalar unas puertas
y ventanas de la cabaña recién construida. Era
poco más de la 6:30 y estaba amaneciendo, cuando me sorprendió
ver un grupo de 8 o 10 personas que concentradas en su actividad,
ocupaban la siempre desolada carretera. A un lado estaba estacionado
un pequeño autobús de lujo y el tipo de las personas,
su vestimenta y los equipos de fotografía, video y grabación
de sonidos que portaban hacían ver que eran lo que después
comprobé: observadores de aves que durmieron en un hotel
de Mérida, se levantaron a las 4:00 a.m. para estar en
este sitio exactamente al amanecer y contemplar así la
diversidad de pájaros que habita en este bosque, segundo
corredor de aves del planeta. Vienen sin poder disfrutar de
ningún servicio básico, sanitario, de comida,
de seguridad. Esto marcó mi interés por ofrecer
esos servicios con la calidad que este target merece y está
dispuesto a pagar.
La
segunda experiencia fue cuando venía para Mérida
manejando y recibí una llamada al celular: era alguien
que en perfecto español pero con marcado acento extranjero
me llamaba desde Suiza. Detuve inmediatamente el carro a un
lado de la carretera y supe entonces que era el señor
Bernhard Wenczel, entomólogo especialista en mariposas
que, habiendo encontrado una especie de mariposa no conocida
a las puertas de La Bravera, estaba interesado en llegar al
sitio para lo cual me pedía le alquilara la cabaña
que se había enterado allí tenía. Bernhard
y su esposa venezolana Tatia se convirtieron así en mis
primeros huéspedes y por ello el motivo expuesto en el
logo de La Bravera es una mariposa. La nueva especie quedó
registrada con su último nombre de clasificación
“…, braverae”.
Foto
del ave Granicera Pechidorada de C. Rengifo