NUESTROS
JARDINES
Todas
las cabañas que conforman la estancia, dispersas armónicamente
en un área aproximada de 2 hectáreas, están
entrelazadas por cuidados jardines y caminerías que adornan
el conjunto y remarcan el aspecto campestre del entorno. El
bien logrado paisajismo conjuga patios de piedra, jardines de
variadísimas flores, enormes árboles en su espacio
natural, un pequeño arroyo que cruza la estancia, puentecitos,
bancos, muchas orquídeas y bromelias y curiosos ejemplares
de la especie vegetal más antigua del planeta: el helecho
arbóreo que aquí, como en pocos lugares del mundo,
aún se conserva.
Dentro
de la estancia tenemos un jardín de montaña, donde
se cuidan y reproducen las más significativas especies
vegetales existentes en esta zona de bosque nublado: orquídeas,
bromelias, helechos, musgos, palmas y frailejones en su ambiente
natural, esperando la visita de quienes saben apreciar esta
expresión de la naturaleza y se regocijan en su conservación.
Particular
mención hacemos de las 16 hectáreas de bosque
nublado propio que tiene La Bravera, donde existen senderos
que se adentran en el bosque virgen, permitiendo la observación
de su enorme variedad de especies vegetales, pájaros
y algunos mamíferos propios de estas tierras. En cómoda
y segura excursión que se hace en poco mas de media hora,
sin salir de la propiedad, se asciende hasta la Sabana del Suare,
planicie que define el pie del Páramo El Tambor, con
vegetación marcadamente distinta a la del bosque nublado:
gramíneas, piñuelas y frailejones, típicos
de esta zona paramera, la mas baja de Venezuela. En día
muy despejado, con suerte, se puede apreciar simultáneamente
una impresionante vista de la Sierra Nevada de Mérida
y del otro lado el majestuoso Lago de Maracaibo, visto cual
maqueta, con sus detalles de torres de petróleo y barcos
surcando sus aguas.
Este
es un paseo que se puede hacer uno de esos días cuando
se decide permanecer en la estancia para descansar y disfrutar
de sus comodidades y atenciones.
Varias son las expresiones
de satisfacción dados por nuestros huéspedes que han visitado el bosque.
Niños, jóvenes y adultos disfrutan la excursión
que puede alargarse hasta llegar hasta la Piedra del Tambor,
monumento pétreo natural que por su condición
hueca, retumba cual tambor a los golpes que se le dan, origen
del nombre de este páramo merideño, muy poco conocido
y menos visitado. Pero esta
excursión
hasta la piedra exige una caminata de por lo menos 4 horas e
igual tiempo para el regreso, por lo que se recomienda para
aquellos bien dispuestos y entrenados amantes de la excursión.
Jóvenes guías conocedores de la zona están
disponibles a costos muy solidarios.